Que brillen, que griten.
Que no sepan dónde guardar tanta magia.
Que lloren, que rían.
Que sepan que en la vida
En esta vida tan valorizada y quizá no tan valiosa
No todo es blanco o negro.
Que admiren y sufran.
Y vean que hasta la justicia más evidente
Puede verse insignificante y desechable a ojos del codicioso.
Que aprendan.
Que dejen de excusarse
Que prosperen
Que no se rindan y crean en sí mismos
Sin rozar ni por un instante el mínimo egocentrismo.
Que bailen. Que se tropiecen con sus pasos.
Y asimilen que en esos tropiezos está su avance.
Que respiren. Y lean. Y canten. Y jueguen.
Y mantengan la inocencia que a todos nos acompañaba en un principio.
Que vivan. Y teman. Y sean valientes.
Que no cedan ante una herida
Y persigan siempre sus ideales
Siguiendo sus principios.
Que no den cabida a la queja ni al lamento.
Que toda lágrima que derramen sirva para llevarles aún más lejos.