Una vez me dijeron que el jazz se entiende a partir del séptimo whiskey.
Desde entonces cada vez que suena un saxo me dejo llevar sin comprender nada.
Sigo preguntándome el por qué de todo, por qué me impactan cosas que ya no tienen ni razón ni motivo.
Quizá si digo en voz alta que lo he olvidado me convezca de que es cierto.
Y volveré a perderme en pentagramas donde notas comprenden mejor que las personas.
Me iré donde el ruido se vuelve arte, música y acaba en jazz desorientando a cualquiera que intente comprenderlo estando sobrio.
¿De verdad es lo mismo dejar huella que dejar marca?
Cómo comparar el tacto de un roce perfecto a un golpe fortuito contra el lugar preciso.
¿Qué clase de belleza es esa que defiende y define las debilidades?
En un arrebato tiemblo y pienso que quizás echar de menos no es tan malo.
Que en cuerpo y alma no me quedan heridas ni cicatrices,
si acaso,
alguna que otra marca como forma de decir que aquí hubo una vez un sentimiento inefable
y sin embargo, con el tiempo, ni siquiera el dolor ha encontrado la forma de quedarse.
jueves, 26 de octubre de 2017
domingo, 23 de julio de 2017
Poetas
La mayoría de poetas escribe cuando duele.
Cuando el corazón sangra recuerdos que manchan de versos las páginas del cuaderno.
La mayoría de poetas ve un espacio en blanco y no puede evitar escribir. Cualquier cosa, tan solo por eludir esa sensación de vacío.
La mayoría de poetas habla de todo aquello que desearía olvidar y sin embargo revive en su memoria.
La mayoría de poetas vive con el miedo a no reconocer qué sienten. A tropiezar cada vez que intentan tomar nota de ello.
Pocos poetas son capaces de enamorarse de un atardecer, y no dejar constancia de ello en ninguna parte.
Pocos poetas son capaces de sentir sin dejar que esos sentimientos marquen huella en sus corazones.
Porque así somos. Remarcamos todo aquello que nos mata o, por el contrario, nos hace sentir vivos.
Es nuestra forma de convertir los fantasmas en poesía.
Cuando el corazón sangra recuerdos que manchan de versos las páginas del cuaderno.
La mayoría de poetas ve un espacio en blanco y no puede evitar escribir. Cualquier cosa, tan solo por eludir esa sensación de vacío.
La mayoría de poetas habla de todo aquello que desearía olvidar y sin embargo revive en su memoria.
La mayoría de poetas vive con el miedo a no reconocer qué sienten. A tropiezar cada vez que intentan tomar nota de ello.
Pocos poetas son capaces de enamorarse de un atardecer, y no dejar constancia de ello en ninguna parte.
Pocos poetas son capaces de sentir sin dejar que esos sentimientos marquen huella en sus corazones.
Porque así somos. Remarcamos todo aquello que nos mata o, por el contrario, nos hace sentir vivos.
Es nuestra forma de convertir los fantasmas en poesía.
viernes, 12 de mayo de 2017
02:14 am
Mayo se moría de envidia.
Quería ser abril.
Lloró mares que acabaron en océanos
Y así fue que todo acabó encharcado.
A mediados de una primavera temprana
El Sol se había olvidado de nosotros
Y los paraguas pedían clemencia.
Todo se llenó de poemas tristes
Y canciones melancólicas.
La lluvia me lo ha confesado.
Esta harta de que la relacionen con nostalgia y frío. Y soledad. Y tardes de domingo.
La he sonreído siendo incapaz de confesar que hay cosas que no pueden cambiarse.
Y sintiéndome vacía he contado las gotas que caían en la ventana. He querido llorar de pena y he vuelto a sentirme culpable.
Cuándo será que por fin queramos llorar de alegría viendo la tormenta.
Quería ser abril.
Lloró mares que acabaron en océanos
Y así fue que todo acabó encharcado.
A mediados de una primavera temprana
El Sol se había olvidado de nosotros
Y los paraguas pedían clemencia.
Todo se llenó de poemas tristes
Y canciones melancólicas.
La lluvia me lo ha confesado.
Esta harta de que la relacionen con nostalgia y frío. Y soledad. Y tardes de domingo.
La he sonreído siendo incapaz de confesar que hay cosas que no pueden cambiarse.
Y sintiéndome vacía he contado las gotas que caían en la ventana. He querido llorar de pena y he vuelto a sentirme culpable.
Cuándo será que por fin queramos llorar de alegría viendo la tormenta.
jueves, 2 de marzo de 2017
Nos declaro culpables
El mundo funcionaba perfectamente
Hasta que llegamos nosotros. Humanos.
Proclamándonos amos de algo que no era nuestro.
Y el humo producido por el quemar de la avaricia y el querer siempre más
Oscureció cada rincón de esta esfera enferma a la que llamamos Tierra.
Contaminándola.
Los árboles se ahogan. Se quejan.
Mil especies dejaron de hacerlo.
Se han quedado sin voz.
Sólo espero que guardes aquel abrigo para el resto de tu vida. Costó la suya.
Y no se que hacemos aquí, mirando.
Cuando hay miles de lágrimas saladas
Inundando los océanos
Que deberían estar en otro estado.
Heladas quizá.
¿A qué esperamos?
Contemplaremos el derrumbe
Y diremos "lo sabía."
Como quitándonos la culpa del desastre.
Se nos va a quedar una cara de gilipollas
Cuando veamos todos los daños causados.
Y sólo allí pensaremos:
Mierda, hicimos mal.
Pero todos optaremos por el silencio.
Las verdades duelen más cuando
Se dicen en voz alta.
Hasta que llegamos nosotros. Humanos.
Proclamándonos amos de algo que no era nuestro.
Y el humo producido por el quemar de la avaricia y el querer siempre más
Oscureció cada rincón de esta esfera enferma a la que llamamos Tierra.
Contaminándola.
Los árboles se ahogan. Se quejan.
Mil especies dejaron de hacerlo.
Se han quedado sin voz.
Sólo espero que guardes aquel abrigo para el resto de tu vida. Costó la suya.
Y no se que hacemos aquí, mirando.
Cuando hay miles de lágrimas saladas
Inundando los océanos
Que deberían estar en otro estado.
Heladas quizá.
¿A qué esperamos?
Contemplaremos el derrumbe
Y diremos "lo sabía."
Como quitándonos la culpa del desastre.
Se nos va a quedar una cara de gilipollas
Cuando veamos todos los daños causados.
Y sólo allí pensaremos:
Mierda, hicimos mal.
Pero todos optaremos por el silencio.
Las verdades duelen más cuando
Se dicen en voz alta.
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