viernes, 12 de mayo de 2017

02:14 am

Mayo se moría de envidia.
Quería ser abril.
Lloró mares que acabaron en océanos
Y así fue que todo acabó encharcado.

A mediados de una primavera temprana
El Sol se había olvidado de nosotros
Y los paraguas pedían clemencia. 

Todo se llenó de poemas tristes 
Y canciones melancólicas.

La lluvia me lo ha confesado.
Esta harta de que la relacionen con nostalgia y frío. Y soledad. Y tardes de domingo.

La he sonreído siendo incapaz de confesar que hay cosas que no pueden cambiarse.

Y sintiéndome vacía he contado las gotas que caían en la ventana. He querido llorar de pena y  he vuelto a sentirme culpable. 

Cuándo será que por fin queramos llorar de alegría viendo la tormenta. 

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